domingo, 27 de junio de 2010


Mi vejiga se llena y el frio me invade, masajea mi espalda, me susurra al oído.

Me aprieta la garganta con su mano fría, me acaricia. Me soborna.

Que es lo que ocurre en min ahora? Después de tanto tiempo, después de tanta mejora..

¿Hasta aquí llego todo? Y solo me entregan rutina.

Siento congelado mi brazo izquierdo, siento que la letra “z” es sexy

Siento mucho frio en mi habitación, etc. todo tranquilo, las manos hacen una hermosa cama, quieren parecer una flor de loto. Miro hacia atrás y les sonrío. Me siento algo japonés, algo pálido, medio moreno. De pelo negro y algo largo, escribiendo en mi computador bajo la nieve, esperado una foca cerca.

Toco mi espalda esta caliente. Pero hace frio, miro mi techo y la nieve cae sin parar. Me detengo, sonrío. Y mi mirada tardía vuelve a la pantalla. Mis dedos bailan una intranquila danza de poesía. Me obligan a bailar mientras escribo.

Tengo ganas de ser puro…tengo ganas de no tener negro mis pulmones, quiero tener mi hígado sano otra vez.

Tengo ganas de dejar de pensar. Dejar de moverme. De estar en coma, solo ver y oír.

Me siento tan idiota a veces. Siento que vivo vestido de mujer y todos se burlan de mi

Siento que me visto de abejita y los niños se burlan de mi

Siento que tengo ganas de llorar por nada y nadie esta ahí por que yo no quiero

Siento que le dijera a alguien que lo amo y el me dice q esta con otra persona

Me siento estúpido, equivocado…me siento en una mentira. Me siento en una película falsa, en una película mediocre.

Y me dicen que debo sentirme bien.

Andrew bird trajo su búho verde a mi lado, me miro dejo su violín al lado. Tomo la taza de mate

Mi cabeza no dudo ni un dolo minuto en posarse en su falda, su mano en mi pelo. Su tranquilidad me señalo el lugar donde mis sueños serian tranquilos.

El traje de lindo que tenia puesto era sucio, algo corto para mi cuerpo, tenia las manos pasadas a genitales. Tenía un aire a película americana.

Andrew bird quedo lejos ya. En mis sueños poco logro escuchar.

Que es lo que me pasa ahora?

Que es lo que nos viene ahora?....después de tantos años?

Que es lo que harán conmigo las vidas y las mierdas que guarde?...donde las pongo?














La pequeña caja de cristal

jueves, 13 de mayo de 2010


De azul marino en un parque me saque los zapatos victorianos y deje caer mi abrigo de mar de mí

cuerpo. Mis dedos lentos juegan con el pasto verde crecido, imaginando cabellos entre ellos.

Un pastel, dos pasteles, tres pasteles, lentamente a mi boca los traía. El cielo. Tan admirable. Tan libre, y yo sintiéndome tan encerrado en este cuerpo, en esta prisión.

Lejos de mi vista en una montaña vi a un caracol blanco con sus pequeñitos ojos rojos tras unos diminutos lentes para leer, siento que a lo lejos me sonríe. Sonrio. Termino mi pastel.

Sentí años otra vez, sentí la vida misma otra vez sentado ahí. Viendo como pasaron los minutos, las horas, los días y así, sigue y sigue que el tiempo me paso encima y mi piel aurragada como corteza se fue tiñendo de color marrón.

jueves, 8 de abril de 2010


vamos, una mas...



es como...
es como inyectarme...


son mis dedos...





feliz ....














exsausto

Y aquí estamos de nuevo, corriendo sobre el mismo circulo, sobre las mismas mentiras, sobre las mismas verdades.

De mi largo cuello suelto un lazo rosa al viento, siento que fuera mi alma, mi vida libre dentro de un tormento, debajo de una sombra. Siento que mi alma es libra, no tiene ataduras, siento que corre, se mezcla, se retuerce en maravillosas contorciones dejando sin palabras.

Y es en donde bailo sobre el circulo, canciones de niños, tarareos. Y es sobre mi…

Todo…

Sr ególatra, quisiera lamer los pies para usted. Sr ególatra quisiera pisotear al pueblo para usted…

Sr ególatra, ¿quisiera usted ser… dios?

Y de cansancio de tanto bailar en el suelo reposo, lejos del rosado, lejos del turquesa se oía cat power con su memorable hate, mientras mis ojos se perdían en esa canción tan bellamente deprimente…. Y nadie lo sabría.

Y nada tiene sentido, pero…quisiera contarte una mentira. Ven, quiero susurrarte al oído…

Me odio… y me quiero morir.




Diablos… aquí vamos de nuevo, la pieza da vueltas y todos corren, corren sin parar mientras la música da vueltas.

Me alejo, me detengo, me mantengo, me contengo. Sin gritar me muevo, camino lentamente hacia la puerta.






Siento que no soy yo. Yo se ha quedado atrás con los otros

domingo, 4 de abril de 2010


Con algún arma especial mi pecho se abrió y de un melodioso grito mis penas afloraron en un suspiro entrecortado bajo las saladas lagrimas de mis ojos.

Como vivir bajo un puente de tristeza y desesperanza. Ella quisiera creer que todo esta bien, mientras su vida se descompone, mientras su alma se nubla. Por que ella se miente, que derecho tiene de sentirse culpable.

Odio la vida, odio la gracia, odio el alma, el sentimiento.

Y una virgen daga saco de mi endecorado abrigo checo. Apuñalado el alma, el cuerpo… mi cuerpo

Pequeñita, pequeñita. De ojos tristes, de alma quebrada. Ese día se zurcía su boca para no vomitar, pana no destruir. Y en ese pequeño cuarto de crema y porcelana su cuerpo caía de una cuerda, sin respiración caía, y en su cuello su cuerpo se mantenía.

Después de tanto tiempo quise verla. Vivía con un búho.

La vi distinta, en su cuello se veían aun las marcas del suicidio.

jueves, 1 de abril de 2010


Con mis alargadas manos lo traje a mi memoria otra vez.
Recordé que alguna vez me quito la vida, me coloco su suave mano en mi boca y tapo mi respiración. Esa noche no me quería dejar vivir, con su rostro inmóvil observaba mis lagrimas caer, con su rostro inmóvil miró como de mis ojos la vida se desvanecía. Que en su memoria mis cortes estarían. Que llevan su nombre lleno de encajes y dorado a su alrededor.
Me aprieta el pantalón. Mientras hoy lo recordaba una gota de pena caía suave en mi alma purificada, sobre esa protección medicamentada caía una gota negra llena de angustia y de dolor.
Es el señores. Es el, un ser al cual era de temer. Que en su imagen de protector, de perfecto humano había en su interior una bestia que comía almas para saciar su falta de vida.
Era el… mi papa. Mi imagen. El retorno torcido de un suicida

jueves, 25 de marzo de 2010


Siento que a veces corro, siento que a veces transpiro. Que en una calle una criatura extraña esta tras de mi. Que camina junto a mi sin que me de cuenta, hace que piense que estoy loco. Ocupo mis venas como audífonos y me distraigo en la imagen que se distorsiona con la música.

Me obliga a creer que estas no son palabras, no son sonidos que pueda escuchar ni cosas que se pueden tocar. Me tiritan los dedos y se deforman en el tecleo.

Me pica la garganta.

Siento el descontrol, siento mí el desenfreno. Mi inocencia.

Como hoy he de cortarme la cara para sacar los pétalos dorados que se encuentran bajo ella. Dejar mis uñas largas y tocar el arpa para hacer dormir a los querubines debajo de mi ceno en un perfecto cuadro prodigioso.

Y hoy frente al cuadro la mujer de chocolate se desnudaba casta ante su imagen, con su cara de nostalgia, con su mirada de nada. Con esa sonrisa ingenua vaciada en el recuerdo

Creo que cortes de nada se producen en mi memoria.

Entre los dedos se tejen historias con hilos de fantasía, entre sueños y cama, entre cama y sudor, entre sudor y sexo, entre sexo y cuerpo, entre cuerpo y química, entre química a la vista.

Entre el rosado y el turquesa.

Quiero que pare ya! Quiero que se detenga. Mis dedos se distorsionan entre tanta emoción y mis ojos se desorbitan, se emocionan. Y sin aliento me quedo en mi cama nuevamente.

Debajo de su uña encontró un trébol cuatro hojas